Cosas mágicas
Tendiendo un puente entre las tecnologías y los contextos de uso

La técnica de las “cosas mágicas” permite encontrar posibles oportunidades de uso para tecnologías emergentes empleando usuarios potenciales, contextos reales, y una buena dosis de imaginación. César Astudillo nos cuenta lo que hemos aprendido de esta divertida técnica en dnx.
Anteayer, una amiga mía tenía que ir a una reunión en un barrio poco familiar plagado de obstáculos para su silla de ruedas: coches mal aparcados, bordillos sin rebajar, escalones por todas partes... Afortunadamente tenía a mano sus gafas de realidad aumentada. Se las puso, seleccionó la visualización “Rastros de sillas de ruedas”, y enseguida pudo ver, a la manera de las sendas naturales que van surgiendo sobre la hierba por el paso acumulado de personas y animales, las trayectorias más seguidas por otros peatones rodantes durante las últimas semanas. Las pistas más frecuentadas se veían como una alfombra roja definida e intensa; las menos, como tenues trazos de tiza sobre el suelo. Gracias a eso pudo tomar un par de rodeos hábiles para llegar a tiempo a la cita, aprovechando el conocimiento y la práctica de la gente que había dado impulso a sus sillas por el barrio antes que ella.
Las técnicas de diarios intentan capturar las ideas en el contexto en el que se producen.
Lo que acabo de contar no ocurrió de verdad, aunque posiblemente ocurra algún día. Esta escena imaginaria surgió durante el taller que celebramos en el último FICOD sobre información espacial, realidad virtual y realidad aumentada, y en el que se aplicó la técnica “Moving with a magic thing”.
Esta técnica de investigación con usuarios, que podríamos traducir como “Llevando encima cosas mágicas”, se basa en dejar que un conjunto de usuarios ideen usos para nuevas tecnologías desde el contexto de su vida normal.
Nuestra versión de esta técnica consiste en lo siguiente:
Contactamos con usuarios potenciales de una tecnología en particular y les facilitamos un “falso dispositivo” (la imagen de cabecera) que en realidad no hace nada sino ocupar espacio en sus bolsillos, pero que deben imaginar que está dotado de esa tecnología específica. Les explicamos cómo funcionaría esa tecnología y les ofrecemos unos cuantos ejemplos.
Los usuarios siguen con su vida corriente durante varios días, pero llevando siempre encima el “falso dispositivo” para recordarles que deben idear posibles usos para esa tecnología, en el momento y lugar en que les surja cualquier oportunidad de hacerlo.
Cada vez que un usuario se encuentra con una posible oportunidad de usar el dispositivo, escribe en un diario el contexto en el que se encontraba, qué es lo que quería hacer, y cómo lo “consiguió”. A continuación, puede grabar un pequeño vídeo simulando la acción.
Al finalizar el estudio, agrupamos todos los posibles usos ideados por los usuarios, y sacamos conclusiones útiles para el desarrollo de dicha tecnología.
Muchas de las personas que trabajan en I+D sobre tecnologías emergentes tienen toda su mente ocupada en encontrar y salvar las incertidumbres tecnológicas que condicionan su aplicabilidad práctica. Esto es algo que a los ingenieros se les da muy bien. Pero lo que no se les da tan bien es prever en qué condiciones la gente corriente podría apropiarse de estas tecnologías y aplicarlas en la vida cotidiana. ¿Cómo se explica, si no, que la tecnología SMS haya encontrado su éxito en un uso totalmente distinto de aquél para el que fue concebida? Con esta técnica podemos obtener un número muy alto de ideas, muchas de ellas realmente buenas, sobre el uso potencial de las futuras tecnologías por parte de usuarios reales.
Puede parecer más rápido y sencillo juntar a unos cuantos usuarios en una sala y hacer una tormenta de ideas, pero en ese caso nos estaríamos privando de un elemento fundamental: el contexto de uso. El carácter contextual de esta idea permite que sea el propio ambiente real el que se utilice como disparador de ideas. Esto produce usos potenciales más anclados en las necesidades reales de la gente.
A menudo los usuarios interpretan de una forma muy liberal las capacidades de la tecnología en cuestión, e idean usos que están más cerca de la magia que de la tecnología. ¡No importa! Como dice a menudo nuestra compañera Maritza, “la investigación es como el cerdo: de ella se aprovecha todo”. Incluso las ideas disparatadas o fantasiosas tienen una doble utilidad: por una parte, pueden servir de base para la producción de ideas más ajustadas a las capacidades y limitaciones de la tecnología, y por otra, pueden ser aprovechadas por su valor proyectivo, esto es, por su capacidad de descubrirnos datos muy elocuentes sobre las necesidades, hábitos, expectativas o frustraciones de nuestro público objetivo. Una información que quizá se habría quedado sin expresar en técnicas donde interrogamos a las personas fuera de su contexto.
No hace falta ser muy preciso al especificar los límites de la tecnología. No se trata de que los usuarios diseñen aplicaciones, sino de que nos ayuden a saber qué es lo que necesitan
Finalmente, la técnica invita a culminar el trabajo con entregables que aprovechen el carácter denso y multisensorial de los escenarios de uso que se obtienen. Vídeos, paneles murales y sesiones de cocreación con los clientes, son buenas formas de que los hallazgos de la investigación se consigan hacer un hueco permanente en la mente de quienes nos encargaron el estudio. Y que también se hagan hueco en sus agendas de desarrollo tecnológico, que es lo que al final da sentido a nuestro trabajo.
Por último, no olvidemos que el momento de diseñar los materiales para los participantes es nuestra ocasión de oro para facilitar la sistematización de la información y la posterior codificación y análisis. Cuando todo el material resultante esté amontonado sobre la mesa, y tengas que encontrar conclusiones, agradecerás haber establecido criterios claros para que los participantes proporcionen información completa, homogénea y categorizable.
De todos modos, aunque ésta es una técnica muy atractiva, también tiene sus bordes afilados. Tras una hábil emboscada en el pasillo, Jesús Sotoca me ha dado en confidencia algunas de sus precauciones:
Lo que estamos pidiendo a los usuarios que hagan es muy abstracto, y a menudo genera confusión. En la primera sesión, preferiblemente grupal, hay que dejar bien claro qué es lo que esperamos de ellos. Dramatizar nosotros mismos la técnica, y hacer un pequeño “piloto” de la misma en la propia sesión de inicio, son buenas ideas.
Como en todo estudio con diarios, la atención al detalle a la hora de diseñar los estímulos siempre acaba trayendo cuenta. Folletos de instrucciones, diarios personalizados, seguimiento desde una herramienta online, instrucciones en vídeo... Cuanto más ricos son los materiales que se entregan, más comprometida y minuciosa es la participación de la gente. De lo que siembres, recogerás.
Como en todas las técnicas con diarios, el diseño de los materiales de campo es fundamental
En definitiva, si tuviera que resumir tres características de esta técnica, diría: que sirve para tender un puente entre las capacidades de una tecnología y sus posibles contextos de uso; que la calidad de los resultados es muy dependiente de un buen diseño de la investigación (¡menuda novedad!); y, lo último pero no lo menos importante, que es una técnica muy, muy divertida de poner en práctica. Así que, si decidís llevar encima cosas mágicas, ¡tened cuidado y pasadlo bien!
Referencias
- Iacucci, G., Kuutti, K., Ranta, M. (2000). On the move with a magic thing: role playing in concept design of mobile services and devices. Symposium on Designing Interactive Systems. http://doi.acm.org/10.1145/347642.347715
- Kankainen, A. (2006). Finding uses for new technology: moving with a magic thing. User Experience, 5:3. http://www.ideanresearch.com/magic_thing.pdf



