El metro, y no me refiero a cien centímetros, da mucho de lo que hablar. Sobretodo estos días. (Al menos ayer. El torrente de sandeces no se detiene nunca en un mismo obstáculo durante demasiado tiempo, erosiona pero no destruye, sólo perfila)
Ayer salía publicado como noticia en el mundo que se habían presentado los nuevos planos del metro, para que más. Las corrientes críticas a favor y en contra del plano han sacudido los cimientos de nuestra lista de correos. Hemos llegado a destacar cosas realmente sorprendentes.
Bajo mi punto de vista la comparativa con otros planos es inevitable, New York, Londres, Tokio. Aparte, hacer una pequeña retrospectiva de los diseños del pasado, da pié a un pequeño juego como, adivinar el año de los mapas, este en particular. También hemos descubierto, que en algún momento alguien se dedió a la tediosa pero reconfortante tarea de “traducir” los nombres de las estaciones para mejor comprensión de los mismos por parte de los turistas.
Modificar los nombres de las estaciones, puede pasar de ser una broma, a ser un proyecto artístico (con tono humorístico). Aunque es probable que conozcáis ya la iniciativa en primera persona, si lo anterior pretendía ser un ejemplo teórico, aquí podéis ver un ejemplo práctico.
Tampoco somos los únicos que hablamos del tema, o mejor dicho, no sólo hablamos del tema en un único canal.
Y aunque parece que el tema aun coleará un rato, esto es todo por hoy.




