Pasan los días y se incorpora más gente a dnx, primero fue aquel dragoncito y ahora, recién empezado el mes de septiembre tenemos cuatro nuevas caras en la oficina, a saber:
Jaime Olbés (pastelitos de coco)
Si os preguntáis el porqué de la anotación de (pastelitos de cocos) se trata una relación de los aperitivos a los que se convidaron en su primer viernes de estancia en la empresa. Aha, sólo uno de cuatro han cumplido con la sagrada tradición, lo que significa que las nefastas profecías sobre “aquellos que no organicen su aperitivo del primer viernes” están a punto de cumplirse. En las antiguas escrituras de la empresa, he leído cosas terribles como zapatos que se comían los calcetines, o gente que se mojaba en días de lluvia por no llevar paraguas… No quiero ahondar más en el tema, por que me produce escalofríos.
Aprovecho el momento adquirido al tratar temas culinarios relacionados con dnx, para recordar otra tradición ancestral (que yo aun no he podido experimentar) de la empresa. El día del cocido, se que pronto llegará el momento en el que pueda ser participe de dicha ceremonia, así que no desespero. (Y ansío descubrir si se trata de un cocido madrileño, si simplemente nos vamos de copas, o si son las dos cosas)
Como despedida, un pequeño homenaje a una gran película, La vida de Brian, citando uno de los diálogos favoritos de Sotoca sobre presagios y cataclismos (por culminar el tema de los zapatos devoradores):
“Y en verdad os digo, que habrá rumores de que las cosas van mal. Y se producirá una gran confusión entre las gentes. Y nadie sabrá dónde está nada. Y nadie sabrá dónde están… esas cositas que llevan una base de rafia y una especie de correa. En esa hora, el amigo perderá el martillo de su amigo. Y los jóvenes no tendrán ni idea de… de dónde están las cosas que sus padres… que sus padres habían guardado allí la noche antes, a eso de las ocho. Está escrito en el Libro de Amadeo. ¿Alguien lo ha leído?”
(Profeta confuso, La vida de Brian)




